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15 de mayo de 2017

TRUCOS NUEVOS / CONSEJOS ÚTILES.

En una de las pestañas del blog empecé a comentar algunos truqui-consejos... Pocos hasta este momento pero... "nunca es tarde si la dicha es buena" y aquí os traigo otro.

El reciclaje y reutilizamiento de lo que se pueda son dos vicios que van con la gente como yo, que prefieren lo más natural posible, que les molesta encontrar latas de refresco y un largo etc en las playas o en el campo, que les gustaría no tener que preocuparse por la falta de civismo, en pro del medio ambiente, puesto que ya debería ir con todo ser humano el no hacer ciertas cosas y el pensar en el prójimo, en el futuro del planeta....y bla, bla, bla... 
Sentido común! que poco común llega a ser el pobre.... ainssss...

Yo, hago lo que está en mi mano. Podría hacer más? Sé que sí. Pero pongo mis granitos de arena en lo que puedo que no sea muy complicado. Y en mi casa tengo algunos ejemplillos: 

Si no se te había ocurrido antes y te gustaría solucionar las siguientes situaciones, eres la persona adecuada para leer hasta el final este post:

1) Se te resbala la pastilla de jabón en la ducha? 

2) o en el lavabo?

3) o quieres que tu jabón artesano haga más espuma?

4) Cómo aprovechar hasta el final los restos de jabón o cuando una pastilla de jabón ya se nos ha quedado pequeña y se nos cae todo el rato de las manos pero que aún puede dar de sí muchos días.... ya sabréis de qué hablo, a que sí? :)


La solución es usar una malla de cebollas, patatas, ajos, etc. y meter tu pastilla de jabón artesano dentro; o uno ya muy usado y se ha quedado chiquitín; o varios trozos (grandes o pequeños) por si aún no lo sabías!

Como en casa usábamos esponjas-flor de malla plástica para ducharnos, hace tiempo que se me ocurrió ésto.



Diferentes colores, uno para cada miembro de la familia que usan pastillas de jabón.



Imagen tomada de Google

Se desata el cordón que hay en medio y la flor se convierte en un largo tubo de malla que tendrás que cortar lo suficientemente largo porque luego harás varios nudos para que no se salga la pastilla o pastillas (cuando se van quedando pequeñas) que meteremos dentro del tubo de malla.




Con este calibre de malla de la foto (sirven mallas patatas, cebollas, etc.) el jabón se mantiene aireado y seca bien entre usos, no se encharca, no pringa = no ensucia la jabonera. 

Eso sí, yo además los tengo en un estante rejilla en un rincón de la ducha, colgado en la pared. Siempre pensando en favorecer su ventilación y capacidad de secarse. 

También pueden colgarse en el grifo o en un gancho si tus estantes son ciegos (sin agujeros o rejas). 

Vamos, que las mallas son un chollo para nuestros jabones.

El calibre de malla de los ajos, en cambio, sólo lo aconsejo para piezas grandes para que estire la malla y la mantenga con los agujeros abiertos para que pueda secarse la pieza entre usos, ya que para los restos o trozos pequeños que no estiran la malla lo suficiente, hacen que los agujeros no se abran y sean como una malla más bien ciega (sin agujeros, o tan pequeños que no permite aireción y secado) con la consecuencia de encharcamiento = jabón pastoso = jabonera siempre sucia y pastosa de jabón.

Con la malla de los ajos, hay que añadir 2 observaciones:

1ª) Si es un trozo solo quizá no haga falta hacer ningún nudo, puesto que la malla se incrusta en el jaboncito húmedo y ya no suele moverse de ahí, cosa a favor. 

2ª) Que al no secarse tan bien y ya estar pastosillo pues también te lo repartes enseguida por las manos y hace espuma más pronto, con lo cual gastas menos agua :P




Quien no quiere ver el vaso medio lleno es porque no quiere, je! 






Las mallas tienen otra ventaja: al ser plástico evita el moho y favorece el secado más rápido que una esponja. 

No cortar demasiado corto el trozo de tubo de malla, más vale que sobre. Una esponja-flor da para varios trozos de malla.

Yo uso de diferentes colores para cada uno de los habitantes de mi casa que usan mis jabones en su aseo personal. 

Mi madre no acaba de encontrarle el punto, además es muy delicada ella y dice que le rasca demasiado, prefiere el gel líquido y con chuf-chuf  ;( Pero no rasca tanto, o no tanto como para que moleste, ya dependerá de la sensibilidad de cada un@.

Tampoco debo olvidarme de la cualidad exfoliante del invento, pues la malla rasca con la intensidad que uno quiera, frotando más superficialmente o apretando más, no como las esponjas sintéticas o naturales, que más inocuas no pueden ser... (y se llenan de pelos atrapados difíciles de sacar a veces...).


El caso es que esta idea-consejo tiene muchas ventajas frente al único inconveniente que es que se escurren los nudos cada tres o cuatro usos. Hay que hacer varios nudos, y tranquil@s, no molestan; más bien al contrario, te ayudan a sujetar el invento. Según como lo ates, puedes crear como un asa y meter la mano ahí (agarrando el jabón), haciendo que su uso sea aún más cómodo y muy práctico.

También podríamos confeccionar saquitos o bolsitas con las mallas, o coserse una vez metido el jabón pero si queremos reutilizar la misma malla, no sé yo, porque supongo que el hilo puede desgarrar la malla; además de que ese hilo cosido si es de algodón o no es plástico o 100% nylon podría enmohecerse con el tiempo o ser un nido de bacterias, lo de coser no lo aconsejo.



Resumen de ventajas de este truqui-idea-consejo:

Higiénico.
Barato.
Duradero.
- Versatilidad (en colores y montaje).
- Exfoliante.
Reutilizable.
- No se te resbala el jabón.
- Se multiplica a tope la espuma. Supongo por la fricción entre malla y jabón. Os sorprenderá este descubrimiento.
- Podrás usar a la vez las propiedades de dos o tres jabones a la vez que te apetezca usar juntos.
- Podrás aprovechar hasta el final esos jabones usados que se han quedado pequeños con los usos.

Qué se puede pedir más?






;D



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